Legado sin descendencia: La clave del éxito en Australia y Hong Kong

La industria hípica en el hemisferio oriental crece día a día producto del minucioso trabajo que las respectivas autoridades ejercen para el sustento de la actividad en el tiempo, misma razón por la cual se adaptan a sus necesidades, creando una burbuja de condiciones ideales para la inversión.
Bien se sabe que Hong Kong y Australia se afianzan cada vez más como una potencia en lo que a las carreras de caballos se refiere, sin ser referente, mas sí innovadores en la manera de gestionar al purasangre y su entorno.
Al ver las nóminas semana tras semana en sus principales óvalos, sea Sha Tin; Happy Valley; Flemington; Randwick; Rosehill, o cualquier otro hipódromo en estas lejanas tierras, salta a la vista la cantidad de ejemplares en condición de castrados que son inscritos, y ello tiene un porqué.
Con más de 90% de la población equina masculina sin ser apta para la reproducción, la razón de ser la tienen suficientemente clara los entes pertinentes, tanto así, como para reflejarse en recintos aislados casi perfectos, con espectáculos y remuneración de primer nivel.
Sin embargo, no se escapan de limitaciones y condiciones adversas que consiguen superar y seguir adelante con desarrollo e ingeniería tangible.
En el caso particular de Hong Kong, la cría del purasangre inglés es inexistente debido al escaso terreno y desarrollo urbano exponencial en la zona. Australia, por su parte, no cuenta con déficit espacial, y son especialistas en la producción de caballos en determinadas locaciones del país.
Esto justifica un punto de vista, pero amplifica la inquietud desde otros, y es entonces que entra en la conversación la preservación del espectáculo e inversión en el medio.
Entendiendo que el equilibrio monetario entre los premios y la inversión debe ir de la mano, y a sabiendas de la competitividad de un negocio en el que solo un 5% de los ejemplares machos son seleccionados para fungir como sementales, se aplicaron matemáticas simples que llevaron a la siguiente reflexión:
“Si queremos tener el mejor espectáculo, debemos contar con los mejores premios en metálico y mantener a nuestros caballos en las pistas, evitando un retiro prematuro con miras a la actividad reproductiva del caballo”
Es entonces, que la teoría de oferta y demanda guió la filosofía de la empresa equina hacia el espectáculo en las pistas, al mismo tiempo que mantiene una cría competitiva con acuerdos que la fortalecen, teniendo como ejemplo reciente la exportación del triplecoronado del 2018, Justify, quien fue enviado al continente oceánico para prestar servicios en la temporada de montas del 2019, 2020, 2021 y 2023.
Con debilidades claramente marcadas, dándose el lujo de jubilar ejemplares como Phar Lap (NZ), Golden Sixty (Aus), Romantic Warrior (Ire) y en un futuro la superestrella Ka Ying Rising (NZ), sin posibilidades de mantener una progenie, las mismas son compensadas con resultados evidentes y el reconocimiento internacional.






